Cómo hacer Cortometrajes
Parte Teórica:
Parte Técnica:
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Capítulo
11: El sonido
Cuando
se prepara el rodaje (grabación en nuestro caso, ya que trabajamos en
vídeo) de un cortometraje, documental o videocreación, normalmente, un
director amateur cuidadoso intenta prestar atención al menor de los detalles:
- Se rodea de un buen equipo.
- Intenta contar con la mejor cámara que pueda conseguir.
- Junto al equipo de producción (que a menudo se reduce a sí mismo), alquila
los focos, crea los decorados y consigue el atrezzo y el vestuario.
- También diseña un buen storyboard que asegure un rodaje fluido en el
que ningún plano necesario se quede en el tintero.
- Trabaja con los actores para que sus interpretaciones se acerquen lo
más posible a lo que tiene en mente...
En resumen, dedica horas y horas de preparación y esfuerzo antes del rodaje
para que una vez inmerso en la locura de planos, repeticiones, cambios
de iluminación, etc. nada quede al azar. Sin embargo, hay una parte del
proceso creativo que queda increíblemente a menudo desatendida: el sonido.
Los directores de cortometrajes primerizos, obsesionados con la imagen
y con la brillantez estética, pasan de largo frente al tema del sonido
pensando que lo que ellos oyen es lo que queda registrado. Dejadez, inexperiencia
o ignorancia, poco importa.
Todos hemos revisado con horror los planos duramente grabados, tras una
jornada de trabajo, para descubrir un molesto zumbido que interfiere en
la conversación de los protagonistas, el ruido de una moto que nadie oyó
durante la escena principal pero que quedó grabada a un volumen que la
convierte en la estrella de nuestro corto, etc...
Solución ante un sonido nefasto: Volver a grabar los planos (cosa
imposible casi siempre por motivos de tiempo y dinero) o doblar el cortometraje,
lo que le quitará frescura y alejará el resultado final de lo que nosotros
queríamos.
Para evitar estas pequeñas "tragedias", te recomendamos que sigas estos
consejos:
1.- Nunca digas "en este plano el sonido no importa,
podéis hablar".
Es la mejor forma de tener una bonita colección de planos
con sonido inservible cuando acabe el rodaje. Además, el silencio es esencial
a la hora de conseguir un mínimo de concentración. Dar vía libre a la
charla y a los móviles encendidos, durante la grabación, provocará una
progresiva relajación del equipo. Esta relajación es más patente si cabe
en los actores que, al ver que el equipo considera este tipo de planos
"menos importantes", descuidan también su interpretación y no mantienen
la tensión necesaria. Esto provoca, a veces, que un plano inservible a
nivel sonoro se convierta también en un plano inútil a nivel visual. Resultado:
hemos perdido el tiempo al grabarlo.
Muchas veces, se graba un plano sin sonido porque se va a usar como simple
inserto y se pretende usar el sonido del plano principal. Grave error:
en muchas ocasiones, el sonido del plano principal no encaja con el del
inserto. Entonces, desearías haber grabado correctamente ese plano "secundario"
para poder usarlo con su propio sonido perfectamente registrado.
2.-
No grabes directamente con el micrófono de la cámara.
Las cámaras digitales también hacen ruido y queda registrado.
Tal vez, en un plano muy cercano pueda servirte pero, en un plano general,
grabarás todo tipo de sonidos y con suerte, entre ellos, la voz de tus
actores. Utiliza un micro direccional conectado a la cámara y sujeto en
una pértiga que permita dirigirlo a los actores y captar con nitidez sus
voces.
Para planos muy generales, que delatarían la presencia de la pértiga,
usa micros escondidos o inalámbricos. Si es posible, además, pasa la señal
de audio por una mesa de mezclas y grábala en un DAT.
3.-
Los auriculares son imprescindibles.
Una cosa es lo que nosotros oímos en el set de rodaje y otra
es lo que registra el micrófono. Lo que se oye por los cascos "va a misa".
El operador de sonido debe ir siempre provisto de auriculares. De lo contrario,
su opinión sobre si una toma es buena o no, a nivel de sonido, será tan
poco de fiar como la del responsable de catering.
4.- Los sonidos especiales, se añaden en postproducción.
No te obsesiones con grabar, al mismo tiempo que las voces
de los actores, un timbre de teléfono, el audio de un televisor que suena,
un disparo, etc... Todos esos efectos especiales de sonido los añadirás
durante el montaje. Por ejemplo, si quieres grabar una conversación entre
dos personajes en un bar lleno de gente y quieres que se oiga el murmullo
de dicha gente, tienes dos formas de hacerlo:
1ª forma: Los actores hablan, la gente habla y tu micrófono recoge
el sonido de ambos. Resultado: en la mayoría de los casos, se oirá un
ruido ininteligible, a no ser que utilices varios micrófonos y tras varias
pruebas consigas el nivel de volumen óptimo en el murmullo de los clientes
del bar. Desventajas: se pierde mucho tiempo y si sale mal, estás vendido
(no quedándote otra opción que recurrir al temido doblaje).
2ª forma: Los actores hablan, la gente finge que habla y tu micrófono
recoge el sonido de los actores. Resultado: tendrás una conversación grabada
nítidamente. Después, sólo tienes que grabar aparte el murmullo de la
gente, ponerlo de fondo et voilà... la magia del cine triunfa una vez
más.
Para crear sonidos especiales, dispones de excelentes bibliotecas de sonidos
libres de derechos, en las que puedes encontrar prácticamente cualquier
cosa que se te pase por la cabeza: desde el estruendo de un avión a reacción
al aleteo de un colibrí. Si te gusta el bricolaje sonoro, tu mismo puedes
"fabricar" tus propios efectos especiales de sonido haciendo uso de tu
imaginación (si unos cocos pueden simular el trote de un caballo, un plástico
arrugado con habilidad puede pasar perfectamente por el crepitar de unas
llamas....).
5.- La música tiene un valor expresivo
No hagas videoclips si lo que pretendes es contar una historia
en formato corto. La música no es un relleno sino que sirve para subrayar
estados emocionales dentro de tu narración. Si es posible, intenta que
sea original. Si conoces algún músico, cuéntale tu historia, dile que
quieres expresar en cada momento y confía en que sea capaz de trasladarlo
a un pentagrama.
Si no te queda más remedio o necesitas una canción concreta porque es
fundamental en tu historia, utiliza música ya existente pero cuidado:
ponte en contacto con el dueño o representante de sus derechos de autor
para que te permita usarla. Tener que cambiar toda la banda sonora por
utilizar ilegalmente una canción puede ser bastante frustrante... y fácil
de evitar.
Con el apartado de sonido, terminamos este curso "Cómo hacer
un corto". Esperamos que te haya sido de utilidad.
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El curso básico
de cortometraje "Cómo hacer cortometrajes" ha sido
realizado por el equipo de Formación.Trabajos.com en colaboración
con Cine HispaVista. Copyright © 2006 HispaVista
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